Un nuevo y grave escándalo sacude a la Policía Nacional en la región Tumbes. En medio de una intervención por presuntos actos de corrupción, un periodista de Exitosa Noticias fue agredido por un efectivo policial que vestía como delincuente, hecho que vuelve a poner en evidencia el preocupante accionar de malos elementos dentro de la institución.
De acuerdo con información confirmada, tres efectivos policiales que venían siendo investigados desde hace aproximadamente seis meses por la presunta solicitud de coimas fueron detenidos de manera preliminar y trasladados a la comisaría de San José, donde permanecerán mientras duren las investigaciones y el Ministerio Público evalúa solicitar prisión preventiva.
Las indagaciones se iniciaron cuando estos agentes laboraban en el Escuadrón Verde del distrito de Corrales, sin que sospecharan que estaban siendo seguidos por contrainteligencia policial. Sin embargo, la corrupción interna habría filtrado información sensible, permitiendo que algunos implicados se enteren con anticipación de las acciones en su contra.
Uno de los detenidos es Adrián Ubaldo Malmaceda Carrillo, quien actualmente laboraba en la comisaría de Corrales. Su intervención se realizó en su vivienda, ubicada en el pasaje Hilario Carrasco, cuando se encontraba de descanso (franco).
El caso más alarmante es el del S2 PNP Jerry Junior Lecarnaque Silva, integrante del Escuadrón Verde y exmiembro de la Dirección Contra la Corrupción (DIRCOCOR), quien —pese a haber trabajado precisamente en el área anticorrupción— habría recibido aviso previo de sus propios colegas, presentándose voluntariamente con abogado a las instalaciones de la DIRCOCOR, evidenciando una grave filtración interna.
Asimismo, S2 PNP Melvin Misael Carrasco Marchan, también del Escuadrón Verde, fue intervenido cuando salía de su servicio, al interior de la base de la Región Policial Tumbes.
Pero el hecho más indignante ocurrió dentro de la propia DIRCOCOR. Según lo evidenciado, el técnico PNP Carlos Carrasco Mori habría actuado de manera permisiva, presuntamente alertando a implicados, ocultando detenidos y, lo más grave, guardando absoluto silencio ante la agresión sufrida por el periodista Carlos Estévez, incumpliendo su deber funcional y ético.
Todo apunta a la existencia de un falso espíritu de cuerpo, donde algunos malos policías se protegerían entre sí, traicionando la misión institucional y manchando el trabajo de los efectivos honestos.
Este caso deja en claro que la Policía Nacional en la región Tumbes atraviesa una profunda crisis interna, que no solo exige sanciones ejemplares, sino una investigación exhaustiva de toda la cadena de mando. La ciudadanía merece una policía que proteja, no una institución donde la corrupción, el encubrimiento y la agresión a la prensa parecen haberse normalizado.